Misión

Como la universidad nacional de la Iglesia Católica en los Estados Unidos, fundada y financiada por los obispos del país con la aprobación de la Santa Sede, la Universidad Católica de América está comprometida a ser una institución de educación superior comprensiva, católica y americana, fiel a las enseñanzas de Jesucristo según la Iglesia. Dedicada a fomentar el diálogo entre la fe y la razón, la Universidad Católica de América procura descubrir e impartir la verdad a través de la excelencia en su enseñanza e investigación, todo en servicio a la Iglesia, la nación, y el mundo.

(Aprobado por la Junta Directiva el 12 de diciembre de 2006)

 

Declaración de objetivos y metas de la Universidad Católica de América

Objetivos de la Universidad

La Universidad Católica de América es una comunidad de académicos, tanto profesorado como estudiantes, distinguidos por descubrir, preservar e impartir la verdad en todas las formas, en particular en lo referente a las necesidades y oportunidades de la nación. Como universidad, es esencialmente un centro de estudios autónomo y una agencia que sirve a las necesidad de las sociedad humana. CUA recibe la colaboración de todos los académicos de buena voluntad, quienes, a través del estudio y reflexión, contribuyen a estos objetivos en un ambiente de competencia académica donde la libertad es fomentada y donde las únicas limitaciones de la verdad, es la verdad misma.

Como universidad católica, CUA desea cultivar e impartir el conocimiento de la fe cristiana, bajo el contexto de todas las formas del pensamiento humano y sus valores. CUA busca asegurar, de una manera institucional, la propiedad intelectual y el testimonio académico para la inspiración cristiana de tanto los individuos como de la comunidad, y así proveer un lugar para la reflexión continua, bajo la luz de la fe cristiana, en cuanto al crecimiento del tesoro del conocimiento humano.

Como miembro de la comunidad académica americana, la Universidad Católica de América acepta los estándares y procedimientos de las instituciones americanas y busca alcanzar una distinción dentro del mundo académico.

Fiel al mensaje de Cristo siguiendo las enseñanzas de la Iglesia y fiel a las tradiciones nacionales, la Universidad Católica de América posee responsabilidades únicas para estar al servicio del pensamiento cristiano y de la educación en la comunidad católica, así también como estar al servicio de la nación y del mundo.


Metas de la Universidad

La Universidad Católica de América fue fundada en nombre de la Iglesia Católica de los Estados Unidos por el Papa León XIII y los obispos de este país, como una institución nacional para la educación. Dado sus orígenes y su papel histórico por sus facultades eclesiásticas, esta universidad tiene una responsabilidad especial para con la Iglesia en los Estados Unidos. CUA es nombrada como un centro intelectual de alta calidad, donde la relación entre la verdad revelada y la verdad humana son examinadas a profundidad y con autoridad. CUA busca, además, hacer esto bajo la luz de la experiencia americana. Es por esta razón que, desde su comienzo, la universidad ha disfrutado de una relación única con la Santa Sede y la comunidad católica entera.

Establecida como un centro de estudios de posgrado, la Universidad Católica de América ha evolucionado en una universidad americana moderna, comprometida no sólo con los posgrados, sino también con las licenciaturas y la educación profesional y el florecimiento de las artes. En cada nivel, la universidad está dedicada al avance en la educación y particularmente al desarrollo de conocimiento bajo la luz de la revelación cristiana, convencidos de que la fe es consistente con la razón y que la teología, así como otros estudios religiosos, se benefician de un contexto amplio en el pensamiento crítico, la experimentación y la reflexión.

La universidad aspira a conseguir y mantener un lugar líder en la educación superior entre otras instituciones tanto católicas como privadas, enfocadas a la investigación, de similar tamaño, con propósitos y tradición similares. En particular, busca mantener una posición de especial excelencia en las áreas de teología, filosofía y derecho canónico.

La Universidad Católica de América otorga prioridad a los estudios académicos, a la investigación científica y a la capacitación de futuros académicos a través de sus programas de posgrado. CUA no sólo busca avanzar en pos de la investigación científica sino también reconoce que los alumnos de licenciatura y los profesionales educativos de alta calidad también requieren la presencia de una facultad capaz de combinar actividades de enseñanza y profesionales con estudios académicos esenciales.

La universidad busca el avance del conocimiento dentro de un contexto de estudios liberales, un contexto que refleja tanto el interés por la integridad de la persona así como la sabiduría distintiva que es heredada de la institución católica. Esta dimensión de aprendizaje es reflejada particularmente en sus programas de licenciatura donde los estudios religiosos y de filosofía son vistos como parte integral de la currícula que incluye los requerimientos de las artes y las humanidades, idioma y literatura y las ciencias naturales y sociales. A través de sus programas profesionales, la universidad busca educar hombres y mujeres que puedan representar sus respectivas profesiones con distinción y que son formados por las enseñanzas y valores inherentes en las tradiciones académicas y católicas.

Al seleccionar disciplinas o áreas de especialización para ser apoyadas en un nivel avanzado de estudio e investigación, la universidad resuelve deliberadamente darle prioridad a los estudios religiosos y filosóficos y a todos los programas que avancen en el conocimiento de la tradición católica y humanística y que sirven a las necesidad contemporáneas y futuras de la sociedad y de la Iglesia. Al apoyar programas particulares de la universidad, se toman en cuenta la presencia y el potencial de la calidad de los programas, haciendo un esfuerzo por mantener una fuerte presencia académica, especialmente cuando estos programas no tengan ninguna otra cabida.

La universidad reconoce que su carácter distintivo depende últimamente de la calidad intelectual y moral de sus miembros. CUA busca crear un ambiente que sea estimulante intelectualmente y esté caracterizado por su mutua generosidad y soporte requeridos en la vida colegial y en el crecimiento personal. La universidad busca hombres y mujeres que no sólo sean profesionalmente competentes pero que también contribuyan a su entorno católico, moral y cultural. La universidad busca preservar su tradición de dirección colegiada, acogiendo un ambiente en el cual todos los miembros de la comunidad universitaria posean suficientes oportunidades para influir en su deliberación y elección.

A pesar de ser una institución de investigación y educativa, la universidad reconoce que es parte de una comunidad más grande a la cual le debe ciertas obligaciones consistentes por su carácter. Su presencia en la capital de la nación y su relación única con la Iglesia católica en Estados Unidos la provee con oportunidades para influir en la resolución de asuntos cruciales de nuestro tiempo. Al proveer información y criterio por medio de la manera en la que las políticas públicas se llevan a cabo, la universidad busca ser especialmente servicial a la nación. Por lo tanto, CUA busca estar al servicio de la Iglesia, no sólo a través de la preparación del clero y de otros líderes con puestos específicos en la Iglesia, sino a través de investigaciones fácticas y discusiones de principios que influyen a las políticas actuales. Por consiguiente, a través del diálogo y la cooperación con la sociedad contemporánea, la Universidad Católica de América se identifica como fiel a los cambios propuestos por el Concilio Vaticano Segundo para las instituciones de educación superior, concretamente, para hacer cada esfuerzo de tal forma que “ha de hacerse como pública, estable y universal la presencia del pensamiento cristiano en el empeño de promover la cultura superior” (Gravissimum educationis, n. 10).

(Aprobado por la Junta Directiva el 21 de junio de 1980)